Broto es uno de los principales pueblos del valle y un buen punto de partida para descubrir esta zona de Sobrarbe. Está junto al río Ara, rodeado de montañas y tiene suficientes rincones interesantes como para dedicarle un paseo sin prisas. Además, desde el propio pueblo puedes comenzar diferentes paseos y rutas de senderismo para conocer el entorno. Si tienes un rato, estas son algunas de nuestras recomendaciones:
No te pierdas
Todo un clásico y, además, muy fácil de visitar. Está a pocos minutos andando del centro de Broto y merece la pena acercarse para contemplar la cascada y el barranco del Sorrosal.
Torre de la Cárcel
Uno de los lugares más curiosos de Broto. Esta antigua torre defensiva fue utilizada posteriormente como cárcel y todavía conserva en sus paredes grabados realizados por los presos. Junto a ella se encuentra la Casa del Valle.
Iglesia de San Pedro Apóstol
En la parte alta de Broto. Además de visitar la iglesia y fijarte en su portada, acércate hasta la pequeña plaza-mirador situada frente a ella. Las vistas merecen la subida.
Ermita de la Virgen de Morillo
Si te apetece caminar, desde Broto puedes subir hasta la ermita de la Virgen de Morillo. Es una excursión con desnivel, pero las vistas sobre Broto y el valle compensan el esfuerzo. Y si todavía tienes ganas de seguir subiendo, puedes prolongar la ruta hacia Punta Mayo.
Acércate hasta Oto
A solo un kilómetro de Broto se encuentra Oto, un pequeño pueblo que merece un paseo tranquilo. Recorre sus calles y descubre su arquitectura tradicional y la iglesia de San Saturnino, cuya torre es uno de los elementos más interesantes del pueblo. Es una visita muy fácil de combinar con Broto y una buena excusa para seguir descubriendo, sin prisas, los pueblos del valle.
Y, entre visita y visita, simplemente pasea por Broto. Cruza el Ara, recorre sus calles y fíjate en las casas, bordas y pequeños detalles de la arquitectura tradicional. A veces no hace falta ir demasiado lejos para empezar a descubrir el Pirineo.


